Sí,
están nerviosos, muy nerviosos. Los dirigentes socialistas y nacionalistas
están muy nerviosos, porque a los primeros ya nos les sirve para remontar en el
aprecio de los ciudadanos el desgaste que, necesariamente, sufre y han de
sufrir los populares por las medidas anticrisis que vienen tomando, y en las
que todavía han de profundizar, y muy malo si no lo hicieran; y los segundos,
porque ven que ya no van a poder seguir exprimiendo el limón del permanente
chantaje al gobierno de la nación; bueno, ellos lo ven aunque traten de
disimularlo, este servidor de usted también, y estoy seguro de que el Sr. Rajoy
igualmente; pero de lo que, todavía, no alcanzo a tener la seguridad es de que
el Sr. Rajoy aproveche esta oportunidad para poner las cosas en su lugar y que
valgan lo que tienen que valer, es decir, ni un €uro más, más bien un €uro
menos porque estamos en crisis, y todo vale menos. Pero, de verdad, mi querido
amigo, falta aún la catarsis.
¡Ah,
la catarsis! En lo que hoy comento con usted, escojo el significado de
“evacuación natural o artificial, por cualquier vía, y que produce efecto de
limpieza”; definición generalmente aplicable al intestino, y que se me antoja
como muy válida a lo que debe hacerse en la situación presente; es decir,
depurar toda cuanta m …. tiene
contaminado el cuerpo social. Sr. Rajoy, le conmino a que la provoque, en los
suyos y en los de los otros. En los suyos me parece que lo tiene fácil, porque
usted es el que manda; en los otros, aunque usted no mande en ellos ¿sabe cómo
hacerlo? Pues me sigue pareciendo fácil: les retira usted el maná de las
subvenciones, y ya está. Ya verá como el organismo se regenera. Vaya, qué manía
con lo de las subvenciones, estarán ustedes pensando. Pues sí, porque son
absolutamente perniciosas. Cuando la gente se acomoda a la seguridad del
subsidio (aunque fuese miserable), desaparece la toma de iniciativa, la de
innovación, y por tanto la de empresa, de verdadera empresa, de las que tan
necesitados estamos. Esto es grave, pero muchísimo más lo es el reparto del
dinero en forma gratuita y escandalosa a organizaciones que lo que
verdaderamente tienen que hacer es ¡¡¡regenerarse!!! ¡Hágalo, Sr. Rajoy, sea
valiente!
Después
de este paréntesis, volvamos al nerviosismo. Los dirigentes socialistas no
saben ya donde meterse, les queda Andalucía, y de aquella manera, porque saben
que antes que tarde serán intervenidos (y bueno será que lo sean). Confían en
la semejanza entre el Sr. Hollande y su pasado líder el Sr. Rodríguez Zapatero,
porque creen que el nuevo Presidente francés hará las mismas cosas que ellos
propugnan, y ¡qué equivocados están!
poco tiempo han de tardar en salir de su error. El Sr. Hollande hará lo
que tenga que hacer en coincidencia entre los intereses de Francia y los
compromisos con Europa que, o son firmes (y ya se lo han advertido), o habrá
consecuencias para todos.
¿Y
los nacionalistas? Claro que también
están nerviosos. Me refiero a los
nacionalistas con mando en plaza, eh; los vascos y los catalanes. Pero, oye, en
el País Vasco no gobiernan los nacionalistas, me hace notar ese incorpóreo
amigo que me acompaña; ¿ah, no? hombre, el Sr. López no pasa de ser un
socialista disfrazado de nacionalista, justo antes de ser fagocitado por ellos,
como justo premio a su malintencionada ignorancia. No parece haber en ese
territorio los mismos problemas de falta de solvencia económica que aquejan a
otros, aunque uno nunca sabe lo que pudiera devenir, entre otras cosas si se
cancelase el Concierto, Cupo, o como se le quiera llamar. Por cierto ¿alguien
se acuerda de que el tal asunto fue declarado hace algún tiempo discriminatorio
e ilegal por altas instancias europeas? Pues alguien lo podría recordar, y
entonces … nerviosismo.
La
“cuestión catalana” es harina de otro costal. Siempre presente, siempre
victimaria. Este servidor, en su caso, también estaría nervioso. Todo lo
nervioso que uno está cuando ve que no puede pagar las deudas, y que tiene
enormes dificultades para explicar cómo y por qué están en tal laberinto,
temiéndose que los clientes de los que obtienen los ingresos (los
contribuyentes, eh), se rebelen por estar recibiendo producto de menor calidad,
no ya por el mismo precio, sino aún mayor, y que los prestamistas se niegan ya
a facilitar la refinanciación de la deuda. Así se explican sus berrinches hasta
casi perder su tradicional “seny”. Y es que 40.000 millones de € es mucho ¿no?
Ya, pero es que son una nación, hombre.
Salve,
amigo lector.
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