lunes, 26 de mayo de 2008

Mirador Liberal

Columna publicada en el número 27 de Canal NW, de mayo de 2008


¿Y AHORA QUÉ?


Después de una larga serie de columnas, que, bajo el título de El Ser Humano y sus Valores, he venido compartiendo con usted, amigo lector, y a veces perturbándole con toda intencionalidad debo reconocerlo, les he propuesto a nuestros editor y director un cambio en la titulación de esta comunicación mensual con usted, no porque los valores a los que, directa o indirectamente, me he referido con contumacia hubiesen perdido su naturaleza, actualidad e interés, o, porque este columnista y su alter ego se hubiesen cansado de resaltar la importancia de la definición, identificación y defensa de los rasgos que diferencian lo racional de lo que no lo es, lo objetivo de lo sectario y lo que está bien de lo que no lo está (esto último principio básico de la Moral).

No, lector amigo; lo que nos sucede es que, como consecuencia de la presión que sufrimos de la invisible compañía que nunca abandona al servidor de usted, y la influencia que sobre nosotros ejercen nuestros entornos más próximos y queridos, y de las que de ninguna manera nos queremos desprender, nos hemos dado cuenta de que el sustantivo valores está ya tan excesivamente utilizado, incluso por aquellos que no teniéndolos pretenden que aceptemos lo que no pasa de ser más que el juego de palabras que confunde las mentes adormecidas por el efecto de la propaganda, haciéndole perder su verdadero significado, y surge entonces la necesidad de utilizar otras herramientas lingüísticas para ponerlas al servicio de las mismas ideas que día a día sostienen nuestro espíritu.

Pero lo que pretendemos es seguir con nuestra crítica íntima, tanto sobre nuestros propios pensamientos como en el deseo de que usted también continúe ejercitando esta tan valiosa capacidad de combinar razón, sentimiento y espiritualidad, y en este contínuo ejercicio no nos vamos a desprender de la compañía, cada vez más despierta, incisiva y a veces dolorosa, de nuestro inseparable, invisible y respectivo YO; porque usted también tiene su propio yo ¿verdad?; personaje que está siempre dispuesto a acudir en nuestro auxilio, incluso aún cuando no le invitemos a ello. Y es la influencia de ese ser imaginario a veces, anaformo las más, la que por añadidura nos impulsa a mirar los asuntos de nuestro interés desde una perspectiva liberal. De ahí el nuevo título elegido para la columna, tomando prestado de un grandísimo y liberal amigo su subtítulo, en la confianza de que no se sentirá molesto por ello. En todo caso vayan por delante mis disculpas.

¿Y ahora qué? Sí, la pregunta es pertinente. El interrogante sirve para infinidad de supuestos en los que, una vez acaecidos determinados hechos es necesario preguntarse ¿qué va a suceder, o qué vamos a hacer? Después de un mes de la publicación de nuestra columna, y próximos los dos meses desde la cita electoral, no puedo resistir la tentación de añadir a los cinco grandes asuntos que proponíamos como causa fragrante de quiebra democrática otros dos, que parecen, cuando menos, tan importantes como los cinco referidos. Política exterior y Justicia. Cuento con su benevolencia para compartir en los meses venideros las reflexiones que nos suscite el análisis de las siete cuestiones, que, a modo de siete plagas, enturbian el desarrollo normal, y formal, de las sociedades democráticamente maduras. El análisis lo haremos desde nuestro personal Mirador Liberal, naturalmente.

El interrogante de hoy viene suscitado por el resultado de alguna encuesta que viene a decirnos que dos de cada tres españoles creen que les han mentido durante la campaña electoral, ocultándoles la realidad, grave, de la situación económica. Y seguramente hubieran contestado lo mismo de habérseles preguntado por cualquiera de las otras cuestiones que hemos citado, ahora y el pasado mes. ¡Oh, que sorpresa descubrir el engaño! -habrán pensado al ir conociendo la realidad. Pero ¿es que se podía esperar otra cosa? Si han estado mintiendo y ocultando realidades durante, por lo menos, los últimos cuatro años …. Pues, eso ¿y ahora qué? Pues que les tenemos que soportar, al menos, durante otros cuatro años. Hombre ¡pero si eso es lo que ha querido la mayoría! Pues ahora que lo aguante la mayoría. Lo malo es que tenemos que aguantar TODOS y no sólo la mayoría, las consecuencias de la imprevisión, cuando no de la apatía dolosa, y ahora de la improvisación, de los gobernantes y de quienes les prestan su interesado apoyo.

Y también ¿y ahora qué, Don Mariano? Menuda papeleta tiene usted, simplemente por no haber hecho los deberes a tiempo. Desde este Mirador Liberal le dedicaremos alguna atención, porque nos preocupa. Nos preocupan varias cosas. Una, lo inmerecido de muchas de las críticas que está usted recibiendo procedentes de los entornos afines o supuestamente más próximos, porque las gentes honestas no merecen que se desdibujen su figura como con usted lo están haciendo, y no precisamente por los que parecieran ser sus rivales … Otra, cuando los líderes del partido político rival se muestran contentos con las decisiones que usted toma ¡huuuum!, un servidor en su lugar comenzaría también a preocuparse … Hay más ¡eh! Prometemos volver sobre ello, siguiendo, como no puede ser por menos, nuestra natural inclinación política incorrecta y liberal.