jueves, 27 de octubre de 2011

ATALAYA


 
ESTAN VENCIENDO

Lo que sigue podría muy bien haber inspirado a Esquilo a componer una nueva tragedia, porque ingredientes tiene sobrados. Léase sino un diálogo ¿imaginario?.
UNOS: Aquí estamos, y satisfechos de que hayáis respondido a nuestro requerimiento, dicen tres encapuchados dirigiéndose a otros tres que, sin capucha, esperan que nadie llegue a enterarse ni de la convocatoria, ni de la conversación, ni, mucho menos, de las conclusiones a las que se pretende llegar. LOS OTROS: Oid, pues ya que estamos, querríamos estudiar la forma de terminar con lo que vosotros llamáis conflicto político; pero sabéis muy bien que tropezamos con el nada despreciable obstáculo representado por los que se empeñan en mantener la tesis de vuestra irracionalidad terrorista.
UNOS:  Decidnos entonces cómo queréis que lo resolvamos, conociendo como conocéis, sobradamente, que nuestro permanente objetivo es sacudirnos el yugo del estado opresor que impide todo atisbo de independencia para nuestro pueblo.
LOS OTROS:  Hombre, la verdad es que nos lo ponéis muy difícil si lo queréis conseguir de la forma en la que lo habéis estado intentando hasta ahora –tiro y bomba, bomba y tiro, chantaje, extorsión …; tenéis que ensayar otros procedimientos.
UNOS:  Os escuchamos con gran interés, porque para nosotros no importan los medios y sí el objetivo final.
LOS OTROS:  Pues bien, nosotros podemos conseguir que tribunales y sociedad os acepten en el debate político como si tal cosa fuese el requisito indispensable para satisfacer vuestras aspiraciones.
UNOS:  Ya, lo entendemos, pero, eso va a tomar mucho tiempo ¿no? Y además está el tema de la ilegalidad de nuestros instrumentos, que nos impide una presencia abierta y siempre tenemos que andar con estas capuchas que, oye, dan un calor …
LOS OTROS:  No creáis, sólo se trata de hacer ver que formáis parte del juego democrático, y que, por consiguiente, hay que facilitaros el acceso a las instituciones; y de eso nos ocuparíamos nosotros; y andando el tiempo iríais adquiriendo peso político y representatividad sin límite ante la ciudadanía, de tal forma que, al final, y por los votos democráticamente obtenidos, lograríais vuestro objetivo.
UNOS:  Democráticamente, sí, pero un poco menos ¡oye! Porque sin que la gente sepa que podemos volver a utilizar nuestro arsenal tan pronto como no nos gusten las cosas… sin eso no jugamos, eh ¡hasta ahí podríamos llegar!
LOS OTROS:  No os preocupéis por eso; ya nos estamos encargando también de narcotizar a la ciudadanía con nuestros mejores deseos de finalización del conflicto, así como de reducir a su mínima expresión a los que no quieren olvidar todas vuestras salvajadas.
UNOS:  Ah, bueno, si es así …
Amigo lector, están venciendo, nos están venciendo. Han comenzado a hacerlo desde el mismo momento en que hemos aceptado su lenguaje, su nomenclatura, su léxico. Han continuado venciendo en su penetración en las instituciones políticas.  Y ¿por qué?  Por una llana y simple razón: la indecendia de LOS OTROS, y la debilidad moral de los que supeditan la dignidad al pragmatismo.
¿Y qué hay de Agamenón? No le resultaría difícil a Esquilo crear un nuevo Orestes con el que castigar la infidelidad y la traición ¿Lo crearemos nosotros, o tendremos que resucitar a Esquilo?
Creo que continuaré