ESTAN VENCIENDO
Lo que sigue podría muy bien haber inspirado a Esquilo a
componer una nueva tragedia, porque ingredientes tiene sobrados. Léase sino un
diálogo ¿imaginario?.
UNOS: Aquí estamos, y satisfechos de que hayáis respondido a
nuestro requerimiento, dicen tres encapuchados dirigiéndose a otros tres que,
sin capucha, esperan que nadie llegue a enterarse ni de la convocatoria, ni de
la conversación, ni, mucho menos, de las conclusiones a las que se pretende
llegar. LOS OTROS: Oid, pues ya que estamos, querríamos estudiar la forma de
terminar con lo que vosotros llamáis conflicto político; pero sabéis muy bien
que tropezamos con el nada despreciable obstáculo representado por los que se
empeñan en mantener la tesis de vuestra irracionalidad terrorista.
UNOS: Decidnos
entonces cómo queréis que lo resolvamos, conociendo como conocéis,
sobradamente, que nuestro permanente objetivo es sacudirnos el yugo del estado
opresor que impide todo atisbo de independencia para nuestro pueblo.
LOS OTROS: Hombre, la
verdad es que nos lo ponéis muy difícil si lo queréis conseguir de la forma en
la que lo habéis estado intentando hasta ahora –tiro y bomba, bomba y tiro,
chantaje, extorsión …; tenéis que ensayar otros procedimientos.
UNOS: Os escuchamos
con gran interés, porque para nosotros no importan los medios y sí el objetivo
final.
LOS OTROS: Pues bien,
nosotros podemos conseguir que tribunales y sociedad os acepten en el debate
político como si tal cosa fuese el requisito indispensable para satisfacer vuestras
aspiraciones.
UNOS: Ya, lo
entendemos, pero, eso va a tomar mucho tiempo ¿no? Y además está el tema de la
ilegalidad de nuestros instrumentos, que nos impide una presencia abierta y
siempre tenemos que andar con estas capuchas que, oye, dan un calor …
LOS OTROS: No creáis,
sólo se trata de hacer ver que formáis parte del juego democrático, y que, por
consiguiente, hay que facilitaros el acceso a las instituciones; y de eso nos
ocuparíamos nosotros; y andando el tiempo iríais adquiriendo peso político y
representatividad sin límite ante la ciudadanía, de tal forma que, al final, y
por los votos democráticamente obtenidos, lograríais vuestro objetivo.
UNOS:
Democráticamente, sí, pero un poco menos ¡oye! Porque sin que la gente
sepa que podemos volver a utilizar nuestro arsenal tan pronto como no nos
gusten las cosas… sin eso no jugamos, eh ¡hasta ahí podríamos llegar!
LOS OTROS: No os
preocupéis por eso; ya nos estamos encargando también de narcotizar a la
ciudadanía con nuestros mejores deseos de finalización del conflicto, así como
de reducir a su mínima expresión a los que no quieren olvidar todas vuestras
salvajadas.
UNOS: Ah, bueno, si
es así …
Amigo lector, están venciendo, nos están venciendo. Han
comenzado a hacerlo desde el mismo momento en que hemos aceptado su lenguaje,
su nomenclatura, su léxico. Han continuado venciendo en su penetración en las
instituciones políticas. Y ¿por
qué? Por una llana y simple razón: la
indecendia de LOS OTROS, y la debilidad moral de los que supeditan la dignidad
al pragmatismo.
¿Y qué hay de Agamenón? No le resultaría difícil a Esquilo
crear un nuevo Orestes con el que castigar la infidelidad y la traición ¿Lo
crearemos nosotros, o tendremos que resucitar a Esquilo?
Creo que continuaré