Vaya, amigo mío, rigor, austeridad y eficacia, éstos han
sido los términos que, según leí en un medio de comunicación, pronunció el
Ministro de Hacienda y AA.PP., Sr. Montoro.
Bromeo con ese otro YO con el que dialogo habitualmente (a veces el tal
diálogo es una lucha encarnizada entre posiciones contrapuestas ¿a usted no le
pasa lo mismo, no utiliza una especie de duende que le conduce a considerar
opciones divergentes?), de que pareciera como si yo mismo lo hubiese nombrado,
y precisamente para decir esas cosas.
Ahora lo que hace falta es que instrumente las medidas que respondan a
tales retos. Pero para comenzar, los
síntomas son buenos.
Vaya, también el Ministro de
Economía, Sr. de Guindos, anuncia que revisará partida por partida, para decidir en cuáles se pueden introducir
recortes. No es suficiente.
Cancelaciones, decimos nosotros en una sorprendente coincidencia de pareceres,
de todo aquello que sea innecesario, superfluo y redundante; y pido perdón por
mi constante reiteración en la propuesta.
Si se hace así, sería un gran paso para hacer coincidir la nueva
política presupuestaria con lo que en tiempos recibió la denominación de base cero. Los que hubieran alcanzado una cierta edad lo
recordarán, así como lo que verdaderamente significaba: la anulación de todo
cuanto no fuese imprescindible para la conservación de la actividad. Y a partir
de ahí, a trabajar. Los síntomas aquí
son, cuando menos, alentadores.
Como lo son también los mensajes
del nuevo Ministro de Cultura, avisando a los perceptores de suculentas
subvenciones, de que esto se acabó. Y,
vaya, amigo lector, de verdad que ya iba siendo hora. Subvenciones … sólo para apoyar los proyectos de indudable,
e indubitable, necesidad y rentabilidad social.
Después, que cada organización defienda su sostenibilidad con sus
propios recursos, y si no ... Vaya si es hora de que esto suceda. Nuestros ánimos al Ministro Wert.
Una de arena: la generada por la
terminología utilizada por la Sra. Mato al referirse a un crimen, que despertó,
como no podía ser de otra forma, el revuelo entre las filas de los de siempre.
Señora Ministra, si no estaba usted segura de lo que decía, no debiera haberlo
dicho; y si lo estaba, nunca, me oye, nunca, debiera haber claudicado. Pues tiene gracia que no comencemos a
recuperar el lenguaje perfectamente ajustado a la realidad de los hechos, sin
eufemismos, sin ambigüedades. A un
crimen que se produce como consecuencia del abuso de la fuerza de un cónyuge
sobre el otro, se le puede llamar como se quiera: de género, de sexo, de …;
pero lo que realmente es, es un crimen de violencia en el entorno familiar ¿o
no? Qué es lo que hay que rectificar
entonces. Ladran, luego cabalgamos. Y
esto es así, lo diga quien lo diga, funcionarios de la ONU incluídos, que ya
les cunden también las pruebas de corrupción con las que ya ni nos sorprenden.
Otros que también tienen que “reasignarse”.
Vaya por Dios ¡qué tropa!
Y otra, esta sí más preocupante
que la relacionada con el lenguaje, aunque también; aquella con la que nos
hemos despertado hoy, día 28: que 314 miembros de ETA no van a poder ser
juzgados por haber prescrito los delitos de los que se les podría haber
acusado. Dios mío ¿es éste el sistema
judicial en el que podemos confiar? Viene
esta ausencia de capacidad procesal ¿intencionada? a sumarse a la serie de
sentencias con las que tanto daño se ha hecho a las víctimas del terrorismo, a
la democracia y a nuestra dignidad de ciudadanos. Y esto también es así, digan lo
contrario quienes quieran. Refórmense de inmediato los órganos
jurisdiccionales, evitándoles toda vinculación con los partidos políticos y
configúrense con criterios basados en la valía profesional de sus miembros . No es pequeña la tarea que le espera al Sr.
Ruiz Gallardón. Y al Sr. Rajoy, al que
le atribuimos convicciones muy próximas a las que nosotros expresamos. Mucho valor le va a hacer falta para darles
satisfacción, y firmeza, y paciencia para sortear los obstáculos, que los
tendrá y muchísimos. Pero que sepa que
en pos de ellas, nos tiene a su lado.
Salve, querido amigo, y no es
ninguna “inocentada”.