Hoy sí me siento satisfecho de la determinación con la que el Presidente del
Gobierno de España, Sr. Rajoy, actuó en la última cumbre europea, defendiendo
lo que desde esta columna no habíamos dejado de señalar: la conveniencia de que
el préstamo que Europa haga para el forzamiento de nuestro sistema financiero,
vaya directamente a cada una de las entidades bancarias necesitadas de él, sin
que sea atribuible directamente el Estado. Ya sabemos que, a la postre, algo
nos va a costar, pero nos parecía una indecencia que recayese sin más sobre las
ya dolidas espaldas de los contribuyentes españoles, la penitencia por un
pecado del que, si bien somos en parte responsables (por tolerancia y omisión
en la vigilancia debida, y usted ya me entiende), no hemos sido sus ejecutores.
La realidad, entonces, es que la claridad y la firmeza del Sr. Rajoy ha dado
estos alentadores frutos, y yo me felicito por ello, y esta vez ¡¡le felicito a
usted, Sr. Rajoy!!, con la complacencia del que no debiéndole nada en lo
personal, apunta en su haber lo que es bueno para España.
Pero hay que seguir, tal y como le venimos diciendo todos los que nada
tenemos que ver con algunos (muy escasos, por cierto, aunque algunos medios de
comunicación estén empeñados en atribuirles una infalibilidad que están muy,
pero que muy lejos de merecer –óigame, para infalible este servidor de usted y
su inseparable diablo cojuelo), algunos, repetimos, premiados que si de Nobel
pueden presumir, en cambio nada tienen de novel(es), habida cuenta de los
intereses contra-europeos que subliminalmente defienden, a los que se suman los
corifeos de muchos conspícuos representantes de una izquierda española
desnortada que sólo encuentra ideas en los que ellos ven intenciones de
destruir lo que llaman “capitalismo salvaje”, sin reparar en que caen en su
propia trampa, porque ¿piensa alguien que los tales Nobel pretenden cambiar el
capitalismo por otro modelo económico, o político? ¡¡¡Ja …!!! Si en el
capitalismo nadan como pez en el agua …
No
felicitamos solamente al Sr. Rajoy, aunque sí a él de una manera especial por
lo que ya queda dicho, pero también a quienes le han acompañado en la defensa
de su propuesta: Monti, Hollande y Merkel ¿Cómo que Merkel?, se preguntará usted
perplejo. Pues sí, amigo mío, sin ese rasgo combinado de generosidad y
pragmatismo de la Canciller alemana, la fórmula no habría prosperado, y la
catástrofe se nos habría venido encima; no sólo a los españoles e italianos,
sino a los europeos todos, provocando corralitos en cadena, tal y como estaba
siendo deseado, y provocado, por los referidos nobeles (noveles), que lo que
mejor piensan de nosotros es que somos bobos. Felicitamos también al equipo de
apoyo del Sr. Rajoy, que no por omitir sus nombres en esta “atalaya” son menos
importantes; su conocimiento del medio en el que había que desenvolverse y de
la materia que había que defender, les hace particularmente acreedores a
nuestra felicitación. No hace falta que nos lo agradezcan, eh; nos basta con
que sigan haciendo su trabajo igual de bien. Y, gracias a Dios, no andaban por
allí los áulicos asesores de imagen del Presidente.
Hechas
estas reflexiones, hay que seguir.
Pero ¿en qué? Por lo que se refiere a Europa, lo dicho en ya incontables
oportunidades: abordar sin pausa la
integración financiera, fiscal y tributaria. Sin ese requisito la monetaria
seguirá sufriendo, y nos hará sufrir, los inconvenientes de su falta de
solidez. Atribuir cuanto antes al Banco Central Europeo el papel que le
corresponde como ente regulador y controlador del sistema financiero y
monetario, y hacer depender directamente de él una genuina Agencia de
Calificación Europea, que se contraponga a las valoraciones interesadas de las
ya archi-conocidas agencias, por cierto todas ellas norteamericanas. ¿Se ha
parado usted a pensar alguna vez, amigo lector, en esa singular
circunstancia? ¿Sabe usted quienes son
los propietarios de tales agencias? A lo
mejor, o a lo peor, y debido a nuestras respectivas ingenuidades, aún
habiéndonoslo preguntado, no nos habíamos atrevido a comentarlo, pero ahora que
nos sentimos envalentonados, la pregunta es pertinente. Los conspícuos
anticapitalistas arriba mencionados, sí que lo saben muy bien, pero no les
conviene decirlo. Todo está clarito, muy clarito, créamelo. Los bobos haciendo
el jueguito.
Hay que seguir en España también. Ya lo ha dicho usted, Sr. Rajoy:
más reformas. Pero hay algunas que son indispensables para que nuestro país
gane en competitividad, confianza en el exterior, y autoestima; todas ellas han
sido reiteradamente señaladas por estos servidores. Una, la reducción drástica del aparato del Estado (ojo, nada de
reducciones lineales, o porcentuales, eh; cualificadas; singularmente
cualificadas), incluyendo los recortes, aquí sí que utilizo el término, a la
clase política: resulta escandaloso que cuando la mayor parte de la ciudadanía
estamos soportando el peso de la crisis, existan todavía reductos de privilegio
en algunos sectores de la sociedad ¿Qué demonios continúa ocurriendo en
Andalucía, y en otros lugares, en los que cada día se descubren nuevos casos de
malversación y prevaricación?
Dos, reforma inmediata del aparato institucional de la Justicia. Escándalo
produce la declaración de los componentes del llamado Tribunal Constitucional excluyéndose
de la declaración de transparencia debida en el uso de los fondos públicos, salvo
que se les pida; ¿es para eso para lo que se han “cargado” a su anterior
presidente? Suprímase de una vez ese tribunal tal y como está concebido.
Suscribo aquí, enteramente y no puedo por menos, lo que hoy, “con sentido común”
dice un notario amigo sobre el particular, en el que denuncia que lo que ha
servido para denostar al ya ex-presidente no sirva para los demás miembros del
tribunal, pero ¿qué se han creído?
Tres, continuar con la eliminación de todas las subvenciones que lastran la
creatividad, merman los recursos que deberían ser destinados a fomentar el
crecimiento, la educación y el desarrollo tecnológico, y atentan contra la
sostenibilidad del sistema social. Este amigo suyo, lector, le llama a eso austeridad ¿Cómo le llama usted? A aquellos
conspícuos citados no les gusta; claro, se entiende perfectamente, porque entre
tales beneficiarios se encuentran los decimonónicos sindicatos y todas aquellas
organizaciones no gubernamentales creadas al amparo y sostenimiento de las
dádivas estatales; ergo, a costa del bolsillo de usted y del mío.
Gran
tarea es la que tiene usted por delante, Sr. Rajoy, y le quedaríamos sumamente
agradecidos si en aras del cumplimiento de las obligaciones que contrajo al
asumir la presidencia del gobierno, la acomete usted sin pausa, con entereza,
con determinación y con transparencia, aún a pesar de lo que le aconsejen sus
áulicos asesores, y caiga quien caiga. Mire usted (como le gusta a usted mismo
decir), que caigan tales asesores, o todos los asesores, y cuanto antes, porque
en el sentir, y sufrir, de los ciudadanos tiene usted el mejor de los
asesoramientos. Le recomiendo que lea usted detenidamente la INICIATIVA POR LA
RECONVERSIÓN a la que nosotros acabamos de adherirnos. Por medio de un gran
rearme moral y ético que acabaría con todos los excesos y corruptos abusos en
los que nos hemos dejado envolver, es como se gana la confianza, dentro y fuera.
Tenga cuidado, porque tanto dentro como fuera los peligros siguen vivos.
Salve.
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