viernes, 11 de abril de 2008

Más al hilo de marzo 2008

No quiero hacerme pesado con mis referencias al proceso electoral, pero sí deseo añadir dos razones más de las expuestas en mi columna de abril de Canal NW, a las cinco por las cuales cualquier gobierno de país democráticamente madura hubiese merecido una repulsa generalizada, y, desde luego, no haber obtenido la confianza para abordar un nuevo período de gobierno.
Política exterior, en la que ha sido notoria la pérdida de influencia de España en los entornos que nos resultan familiares, por vínculos culturales, económicos, de comunidad de intereses políticos, etc. etc., alejándonos de ellos, y, al mismo tiempo, contradiciendo tales intereses alineándonos con los que atentan política e ideológicamente contra la libertad y el ejercicio de derechos fundamentales, y
Justicia, cuyo entramado institucional ha perdido su intrínseca independencia al verse invadido y contaminado por los criterios políticos partidistas, convirtiéndose en una correa de transmisión de los intereses del gobierno y del partido del gobierno.
Y queda dicho ésto como complemento de la citada columna.
Un día de éstos, y con el adecuado sosiego habré de referirme a lo que ha venido sucediendo en torno al proceso de la investidura del Presidente del Gobierno, y a los impactos que tal proceso ha tenido en el principal partido de la oposición.

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